sábado, 21 de febrero de 2015

Lenguaje, lengua y comunicación oral

1. TEMA DE CONVERSACIÓN / CURSO AL QUE VA DIRIGIDO

            El tema que se propone es el siguiente: “La televisión, ¿buena o mala influencia para los niños?”. Los niños son excelentes imitadores y, como es lógico, también imitan a los personajes (de series, de dibujos animados, de películas, etc.) que ven en la televisión. Los medios de comunicación audiovisuales, en sí mismos, no deben ser satanizados. Pueden ser un instrumento eficaz para el desarrollo y el enriquecimiento humano. Programas excelentes han demostrado que la televisión les puede enseñar a los niños nuevas habilidades, ampliar su visión del mundo y promover actitudes y valores positivos para su desarrollo personal.

            El curso al que va dirigido este tema es 6º de Educación Primaria. Los alumnos, de 11-12 años, se hallan al final del periodo de las operaciones concretas e iniciándose en el periodo de las operaciones formales, tal y como afirma J. Piaget (1983). El niño ya no conoce intuitivamente sino racionalmente. Además, se presenta una moralidad heterónoma, es decir, presenta mayor flexibilidad respecto a las normas, así como cierta autonomía basada en el respeto mutuo y la cooperación, elementos necesarios para realizar esta propuesta. En esta etapa, los niños y niñas ya entienden, razonan, comienzan el diálogo y las protestas. Así, pues, los alumnos de 6º de Primaria están capacitados para resolver todas las actividades planteadas en este trabajo apoyándose en la ayuda del maestro cuando encuentren alguna dificultad.


2. CONTEXTO EN QUE SE REALIZA LA ACTIVIDAD

            El grupo 6º-B cuenta con veintidós alumnos, de los cuales doce son chicos y diez son chicas. De entre todos ellos, hay que poner especial atención en dos niños: uno que no participa en los diálogos orales, debido a su timidez; y otro que no respeta, no escucha y habla continuamente para imponer su punto de vista. La mayoría de los dicentes proceden de familias normalizadas (padre, madre y hermanos), con uno de los progenitores al cuidado del hogar y la familia, y el otro trabajando fuera de casa. Todos estos niños viven en las inmediaciones y mantienen contacto fuera del colegio.

            Todos han asistido a este colegio desde edades tempranas y ninguno es de nueva incorporación al grupo por lo que el apego a los compañeros está definido y no existen conflictos a reseñar. El nivel de aprendizaje de los alumnos está igualado, ya que se cuenta con un grupo bastante homogéneo en lo que se refiere a las características cognitivas y evolutivas, por lo tanto no existe ningún tipo de actuación y todos siguen los contenidos y objetivos propuestos para este curso.

           
3. NORMAS DE RESPETO Y CONVIVENCIA

            Para desarrollar y llevar a buen término nuestra propuesta didáctica, resulta muy importante que, tanto el emisor como el receptor, respeten las siguientes normas de respeto y convivencia:
- Escuchar al compañero antes de responder.
- No imponer nuestro punto de vista, sino expresar nuestras propias ideas.
- Ponerse en el lugar del otro.
- Ser breve y concreto al hablar.
 - Ser tolerante respecto a las diferencias.
- No subestimar al otro, ni burlarse de la intervención de nadie.
- Evitar los gritos.
- Articular correctamente los sonidos, empleando un tono de voz adecuado a la situación concreta.
- Adecuar el vocabulario para conseguir precisión léxico-semántica.
- Evitar las palabras y giros idiomáticos desgastados y los propios del registro lingüístico informal.
                                         

4. DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD PRÁCTICA

            Durante un par de días, los alumnos deberán reflexionar acerca de las siguientes preguntas en casa sobre el tema anteriormente propuesto por el maestro:
- La televisión, ¿es buena o mala influencia para los niños?
- ¿Crees que es bueno pasar tanto tiempo delante del televisor?
- ¿Pasas mucho tiempo viendo la tele?                                           
- ¿Qué programas/dibujos animados/series te gustan más? ¿Y los que menos?
- ¿Qué es más divertido: la televisión o un libro? ¿Por qué?
- ¿Los niños y niñas imitan lo que sale por la tele? ¿Qué opinas?
- ¿Qué aspectos positivos encuentras en la televisión? ¿Y negativos?

Para ello, podrán buscar información en diversos soportes: en diversas páginas de Internet, preguntándoselo a sus seres más cercanos, revistas, etc. Sus respuestas las escribirán en su cuaderno de clase para que no se les olviden sus contestaciones. Así, tendrán una base para el diálogo.

El día de la actividad, todos los alumnos se sientan en sus sillas formando un gran círculo en medio de la clase. El maestro realiza la pregunta y lanza suavemente una pelota a uno de los alumnos. El estudiante que la recoja, deberá exponer de manera clara y coherente su respuesta. Una vez que finalice su exposición, hará lo mismo que ha hecho el maestro, es decir, lanzará la pelota a otro compañero para que exponga su opinión.

Con esta dinámica, el propio alumno es el que decide quién debe continuar la conversación. En ocasiones, se encuentra cierta reticencia en algunos alumnos a participar, en nuestro caso, tenemos a un chico tímido que no interviene en voz alta. Pues bien, si en lugar de ser el profesor quien decide es uno de sus compañeros, la percepción de este alumno cambia y la predisposición a participar siempre será mayor, sintiéndose más relajado.

El lanzamiento de la pelota debe ser alterno, es decir, una vez haya participado un chico, luego debe intervenir una chica, o viceversa. Asimismo, no debe ser lanzada a un compañero que esté sentado al lado del estudiante que tenga la pelota. Si un alumno coge la pelota dos veces, la segunda vez se la cederá al compañero que tenga más próximo o volverá a lanzarla de nuevo. Ningún niño puede repetir sin antes haber participado todo el grupo-clase.

Como dijimos anteriormente, en el grupo hay un niño con una conducta disruptiva. Se sentará al lado del maestro, así se le podrá prestar una mayor atención cuando efectúe las conductas adecuadas y se podrá expresar nuestra satisfacción verbalmente sin molestar al resto de la clase. Se resolverán los casos de mal comportamiento en el momento, por ejemplo con una mirada severa, para que comprenda qué actos no debe repetir. Además, se evitará avergonzarlo por su mal comportamiento y no se entrará en su juego. Si fuera necesario, se le podrá restringir los privilegios si hay un mal comportamiento reiterativo y se recompensará el bueno. De este modo, el alumno verá las consecuencias de sus actos. En definitiva, se trata de reformar las conductas positivas del alumno para que se repitan y se mantengan en el tiempo; y no tolerarlas conductas negativas para que se reduzcan y se eliminen, siguiendo la Teoría del Condicionamiento Operante de B. F. Skinner (http://www.aularagon.org/files/espa/accesocgs/psicologia/unidad_04/pagina_18.html).

           
5. EVALUACIÓN DE LA  ACTIVIDAD
           
Por último, y como buen maestro, debemos evaluar la actividad para poder mejorarla, mantenerla o modificarla si fuera necesario para un futuro. Para ello, lo haremos desde dos perspectivas: la primera, serán los propios alumnos los que valoren este ejercicio; y la segunda, el maestro tendrá que evaluar a sus alumnos.

            A través de un ejercicio entretenido, estimularemos a los alumnos para la evaluación de la actividad realizada. Anteriormente, el docente debe escribir en pequeñas tarjetas diversas preguntas que sirvan para evaluar la actividad y luego ponerlas en una bolsa. Paseándose por el aula, el maestro solicita a algunos alumnos que saquen una pregunta de la bolsa y que la contesten en voz alta. Los demás compañeros pueden también opinar sobre lo que responde cada uno. El docente repite el procedimiento hasta agotar todas las tarjetas con preguntas o el tiempo determinado para realizar la evaluación. Finalmente, entre todos se resume lo positivo y negativo de la actividad realizada. Las posibles preguntas pueden ser: ¿te gustó esta forma de trabajar?, ¿pudieron participar todos los integrantes del grupo?, ¿qué momento de la actividad te gustó más?, ¿te aburriste?, ¿te pareció muy larga la actividad?, ¿te gustaría repetir otra experiencia parecida?, ¿qué cambiarías para mejorar la actividad?, etc.

            Para poder evaluar la expresión y la comprensión de los alumnos, el maestro tendrá una ficha con una serie de ítem que le ayudará en su labor. Cada estudiante tendrá su propia ficha.

Aspectos a evaluar
Necesita mejorar
Regular
Bien
Excelente
Respeta el orden de palabra




Evita generar interferencias como cuchicheos o levantarse de su sitio




Respeta a sus compañeros




Tono de voz fuerte y claro




Contacto visual con sus compañeros




Utiliza un lenguaje apropiado




Ofrece una respuesta clara




Emplea correctamente los términos




Entiende el tema propuesto




Acompaña su exposición con gestos naturales y espontáneos






6. CONCLUSIÓN

            Cuando hablamos de enseñar lengua oral lo primero que nos preguntamos es qué ocurre realmente en las aulas, cómo se conciben las actividades orales y qué papel desarrolla el profesorado para intervenir pedagógicamente. Lo que nos interesa como docentes, especialmente si nos ubicamos en el área de lengua, no es únicamente que los alumnos hablen en clase sino que mejoren considerablemente su manera de hablar, su manera de escuchar y que diversifiquen sus usos lingüísticos.

Así, pues, el objetivo de esta actividad es que todos los alumnos expresen sus ideas y puedan argumentarlas, mientras sus compañeros escuchan en silencio y respetan las diferentes opiniones. A ello, se le ha añadido un elemento atractivo y divertido como es la pelota, una actuación muy sencilla, pero que gusta mucho a los alumnos. De lo que se trata es de intentar en todo momento rebajar la tensión que para muchos alumnos supone la participación en el aula, favorecer un ambiente acogedor y que los estudiantes mejoren sus competencias orales.


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

Tema 1 de la asignatura de Lengua.
Documentación complementaria proporcionada por la profesora.
PIAGET, Jean (1983): El lenguaje y el pensamiento del niño. Estudio sobre la lógica del niño (I). Buenos Aires: Editorial Guadalupe.