1.
TEMA DE CONVERSACIÓN / CURSO AL QUE VA DIRIGIDO
El
tema que se propone es el siguiente: “La
televisión, ¿buena o mala influencia para los niños?”. Los niños son
excelentes imitadores y, como es lógico, también imitan a los personajes (de
series, de dibujos animados, de películas, etc.) que ven en la televisión. Los
medios de comunicación audiovisuales, en sí mismos, no deben ser satanizados.
Pueden ser un instrumento eficaz para el desarrollo y el enriquecimiento humanos.
Programas excelentes han demostrado que la televisión les puede enseñar a los
niños nuevas habilidades, ampliar su visión del mundo y promover actitudes y
valores positivos para su desarrollo personal.
El
curso al que va dirigido este tema es 6º
de Educación Primaria. Los alumnos, de 11-12 años, se hallan al final del
periodo de las operaciones concretas e iniciándose en el periodo de las
operaciones formales, tal y como afirma J. Piaget (1983). El niño ya no conoce
intuitivamente sino racionalmente. Además, se presenta una moralidad heterónoma,
es decir, presenta mayor flexibilidad respecto a las normas, así como cierta
autonomía basada en el respeto mutuo y la cooperación, elementos necesarios
para realizar esta propuesta. En esta etapa, los niños y niñas ya entienden,
razonan, comienzan el diálogo y las protestas. Así, pues, los alumnos de 6º de
Primaria están capacitados para resolver todas las actividades planteadas en
este trabajo apoyándose en la ayuda del maestro cuando encuentren alguna
dificultad.
2.
CONTEXTO EN QUE SE REALIZA LA ACTIVIDAD
El
grupo 6º-B cuenta con veintidós alumnos,
de los cuales doce son chicos y diez son chicas. De entre todos ellos, hay que
poner especial atención en dos niños: uno que no participa en los diálogos
orales, debido a su timidez; y otro que no respeta, no escucha y habla
continuamente para imponer su punto de vista. La mayoría de los estudiantes
proceden de familias normalizadas (padre, madre y hermanos), con uno de los
progenitores al cuidado del hogar y la familia, y el otro trabajando fuera de
casa. Todos estos niños viven en las inmediaciones y mantienen contacto fuera
del colegio.
Todos
han asistido a este colegio desde edades tempranas y ninguno es de nueva
incorporación al grupo por lo que el apego a los compañeros está definido y no
existen conflictos a reseñar. El nivel de aprendizaje de los alumnos está
igualado, ya que se cuenta con un grupo bastante homogéneo en lo que se refiere
a las características cognitivas y evolutivas, por lo tanto no existe ningún
tipo de actuación y todos siguen los contenidos y objetivos propuestos para
este curso.
3.
NORMAS DE RESPETO Y CONVIVENCIA
Para
desarrollar y llevar a buen término nuestra propuesta didáctica, resulta muy
importante que, tanto el emisor como el receptor, respeten las siguientes
normas de respeto y convivencia:
- Escuchar al compañero antes de
responder.
- No imponer nuestro punto de
vista, sino expresar nuestras propias ideas.
- Ponerse en el lugar del otro.
- Ser breve y concreto al
hablar.
- Ser tolerante respecto a las diferencias.
- No subestimar al otro, ni
burlarse de la intervención de nadie.
- Evitar los gritos.
- Articular correctamente los
sonidos, empleando un tono de voz adecuado a la situación concreta.
- Adecuar el vocabulario para
conseguir precisión léxico-semántica.
- Evitar las palabras y giros
idiomáticos desgastados y los propios del registro lingüístico informal.
4.
DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD PRÁCTICA
Durante
un par de días, los alumnos deberán
reflexionar acerca de las siguientes preguntas en casa sobre el tema
anteriormente propuesto por el maestro:
- La televisión, ¿es buena o
mala influencia para los niños?
- ¿Crees que la televisión
promueve la educación o la diversión en los niños? ¿O las dos opciones?
- ¿Piensas que la publicidad
proyecta diversos estereotipos como, por ejemplo, los coches y la velocidad
para los hombres o los productos de limpieza y cremas antiarrugas para las
mujeres?
- ¿Existen diferencias en los
gustos de los niños y las niñas al ver la tele? ¿Cuáles?
- Cuando ves la tele, ¿hay cosas
que no entiendes? ¿Le preguntas a alguien para que te lo explique?
- ¿Los niños y niñas imitan lo
que sale por la tele? ¿Qué opinas?
- ¿Qué aspectos positivos
encuentras en la televisión? ¿Y negativos?
Para ello, podrán
buscar información en diversos soportes: en diversas páginas de Internet,
preguntándoselo a sus seres más cercanos, revistas, etc. Sus respuestas las
escribirán en su cuaderno de clase para que no se les olviden sus
contestaciones. Así, tendrán una base para el diálogo.
El día de la
actividad, todos los alumnos se sientan
en sus sillas formando un gran círculo en medio de la clase. El maestro
realiza la primera pregunta y un voluntario la responderá. A continuación,
alentamos a los alumnos para que sigan con la conversación, reflejando sus
opiniones y sus ideas sobre esa misma pregunta. Ningún niño puede repetir sin
antes haber participado todo el grupo-clase.
En ocasiones, se
encuentra cierta reticencia en algunos alumnos a participar, en nuestro caso,
tenemos a un chico tímido que no interviene en voz alta. Para ello,
antes de empezar la actividad, disminuiremos su ansiedad hablando con él y recordándole cuáles son sus
cualidades y habilidades positivas para darle una mayor confianza en sí mismo.
Además, deliberadamente lo sentaremos cerca de los compañeros más amistosos y
extrovertidos. Y, como hemos dicho, toda la clase debe contribuir con la
conversación. Esto desvía la atención individual del estudiante y lo incluye
con todos los compañeros de clase. Su aportación, por mínima que sea, será
aceptada y apoyada por el maestro.
Como se dijo
anteriormente, en el grupo hay un niño
con una conducta disruptiva. Se sentará al lado del maestro, así se le
podrá prestar una mayor atención cuando efectúe las conductas adecuadas y se
podrá expresar nuestra satisfacción verbalmente sin molestar al resto de la
clase. Se resolverán los casos de mal comportamiento en el momento, por ejemplo
con una mirada severa, para que comprenda qué actos no debe repetir. Además, se
evitará avergonzarlo por su mal comportamiento y no se entrará en su juego. Si
fuera necesario, se le podrá restringir los privilegios si hay un mal
comportamiento reiterativo y se recompensará el bueno. De este modo, el alumno
verá las consecuencias de sus actos. En definitiva, se trata de reformar las
conductas positivas del alumno para que se repitan y se mantengan en el tiempo;
y no tolerarlas conductas negativas para que se reduzcan y se eliminen,
siguiendo la Teoría del Condicionamiento Operante de B. F. Skinner (http://www.aularagon.org/files/espa/accesocgs/psicologia/unidad_04/pagina_18.html).
5.
EVALUACIÓN DE LA ACTIVIDAD
Por último, y como
buen maestro, debemos evaluar la actividad para poder mejorarla, mantenerla o
modificarla si fuera necesario para un futuro. Para ello, lo haremos desde dos
perspectivas: la primera, serán los propios alumnos los que valoren este
ejercicio; y la segunda, el maestro tendrá que evaluar a sus alumnos.
A
través de un ejercicio entretenido, estimularemos
a los alumnos para la evaluación de la actividad realizada. Anteriormente,
el docente debe escribir en pequeñas tarjetas diversas preguntas que sirvan
para evaluar la actividad y luego ponerlas en una bolsa. Paseándose por el
aula, el maestro solicita a algunos alumnos que saquen una pregunta de la bolsa
y que la contesten en voz alta. Los demás compañeros pueden también opinar
sobre lo que responde cada uno. El docente repite el procedimiento hasta agotar
todas las tarjetas con preguntas o el tiempo determinado para realizar la
evaluación. Finalmente, entre todos se resume lo positivo y negativo de la
actividad realizada. Las posibles preguntas pueden ser: ¿te gustó esta forma de
trabajar?, ¿pudieron participar todos los integrantes del grupo?, ¿qué momento
de la actividad te gustó más?, ¿te aburriste?, ¿te pareció muy larga la
actividad?, ¿te gustaría repetir otra experiencia parecida?, ¿qué cambiarías
para mejorar la actividad?, etc.
Para
poder evaluar la expresión y la comprensión de los alumnos, el maestro tendrá
una ficha con una serie de ítem que
le ayudará en su labor. Cada estudiante tendrá su propia ficha.
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Aspectos a evaluar
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Necesita mejorar
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Regular
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Bien
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Excelente
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Respeta el orden de palabra
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Evita generar interferencias
como cuchicheos o levantarse de su sitio
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Respeta a sus compañeros
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Tono de voz fuerte y claro
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Contacto visual con sus
compañeros
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Utiliza un lenguaje apropiado
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Ofrece una respuesta clara
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Emplea correctamente los
términos
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Entiende el tema propuesto
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Acompaña su exposición con
gestos naturales y espontáneos
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6.
CONCLUSIÓN
Cuando
hablamos de enseñar lengua oral lo primero que nos preguntamos es qué ocurre realmente en las aulas, cómo se
conciben las actividades orales y qué papel desarrolla el profesorado para
intervenir pedagógicamente. Lo que nos interesa como docentes, especialmente si
nos ubicamos en el área de lengua, no es únicamente que los alumnos hablen en
clase sino que mejoren considerablemente
su manera de hablar, su manera de escuchar y que diversifiquen sus usos
lingüísticos.
Así, pues, el
objetivo de esta actividad es que todos los alumnos expresen sus ideas y puedan
argumentarlas, mientras sus compañeros escuchan en silencio y respetan las
diferentes opiniones. De lo que se trata
es de intentar en todo momento rebajar la tensión que para muchos alumnos
supone la participación en el aula, favorecer un ambiente acogedor y que los
estudiantes mejoren sus competencias orales.
BIBLIOGRAFÍA
Y WEBGRAFÍA
Tema 1 de la asignatura de
Didáctica de la Lengua Española.
Documentación complementaria
proporcionada por la profesora.
PIAGET, Jean (1983): El lenguaje y el pensamiento del niño.
Estudio sobre la lógica del niño (I). Buenos Aires: Editorial Guadalupe.


