Esta
asignatura me ha resultado muy atractiva y transcendental, debido a mi falta de
experiencia en la labor docente (a diferencia de muchos de mis compañeros);
además, me ha aportado muchas ideas interesantes que espero que sirvan en un
futuro no muy lejano.
Desde el principio, tuvimos que
interiorizar que teoría y práctica van unidas de la mano. Cualquier actividad
que propusiéramos debería estar fundamentada con autores doctos en la materia,
además de servirnos de los apuntes. Esto nos ha hecho reflexionar sobre los
ejercicios que íbamos haciendo, teniendo en cuenta aspectos tan dispares como
la edad de los alumnos, sus intereses y gustos, los materiales que empleamos,
teorías de pedagogos y psicólogos, etc.
Otra cosa que me gustaría
destacar es el uso que le hemos dado a las nuevas tecnologías. Cuando la
profesora nos comunicó que la entrega de trabajos sería mediante un blog, me
ilusionó a la par que me asustó un poco. Aunque no sabía muy bien desarrollar ni
manejar un blog digital, entendí que todo buen maestro debe estar al día en las
nuevas tecnologías, pues es algo que nuestros alumnos agradecerán por hacer
cosas diferentes en el aula y no caer en la monotonía del sistema de enseñanza
tradicional. Así, se ha favorecido el proceso de enseñanza-aprendizaje entre
los compañeros. Hemos podido compartir nuestros comentarios, siempre desde el
respeto, sobre las diversas actividades. Hemos podido intercambiar opiniones y
reflexiones para mejorar nuestro aprendizaje.
A partir de estos blogs, he
constatado las diferentes maneras de pensar y de trabajar que tienen mis
compañeros. Algunas de sus entradas me han resultado muy interesantes y
creativas. Muchas veces, han realizado unas reflexiones sobre libros que
desconocía que han despertado mi curiosidad por leerlos lo antes posible.
Además, muchos han demostrado tener una gran imaginación a la hora de ejecutar
sus actividades, teniendo presente todos los conceptos y conocimientos
aprendidos en la asignatura.
En el tema 1:
“Literatura infantil. Análisis y selección”, se nos presentó los
conceptos básicos, la evolución y su utilidad de la literatura infantil, muchas
veces mal catalogada y poco entendida. Estas nociones nos resultarían de gran
necesidad a lo largo del curso porque, en los diferentes temas, tendríamos que
volver a ellas para realizar las actividades propuestas como ya explicaré a lo
largo de este artículo.
El
primer concepto importante fue la diferencia
entre Literatura y Paraliteratura. Tal y como se define en los apuntes, la
primera debe entenderse como “un arte que utiliza las palabras para
manifestarse. Podríamos definirla como el arte creado con palabras. Su objetivo
primordial, como el de cualquier otra de las artes, es el arte en sí, la
creación de un objeto artístico que llamamos obra, libro, texto, etc.”(p. 3).
Mientras tanto, la paraliteratura “presenta casi todas las características de
los literarios, pero difieren en algunas de ellas de forma que no pueden
considerarse, propiamente, Literatura” (p. 4). Este último concepto me era desconocido.
Cuando estudié Secundaria, ningún profesor de Lengua y Literatura me explicó
que un texto podía ser literario o paraliterario. Esto se debe a que solo se
centran en enseñarnos las diferentes etapas y movimientos literarios, además de
insistirnos en leer los libros más significativos, muchos de ellos inadecuados
para esas edades.
Cuando
se habla de texto teatral, se suele
relacionar con espectáculo. Actualmente, no se suele leer este tipo de textos
por considerarlos difíciles y oscuros. En muchos colegios, se prefiere la
poesía antes que el teatro por considerarla más amena y fácil. Yo pensaba que
esto era al revés, que un texto poético era más complejo para los discentes
puesto que el empleo de recursos literarios podía obstaculizar su comprensión.
Como fuimos viendo en los temas posteriores, esto no es así. Algo parecido le
pasa a la poesía de autor. Tiene muy
poca presencia en nuestras aulas. Un joven lector puede disfrutar de un texto
poético igual que un adulto y, a partir de él, aprende e interioriza el
lenguaje literario. Al igual que el texto dramático, hay que presentarle al niño
otros textos para que se vaya familiarizando. Para conseguirlo, siempre se ha
de tener presente el juego y la motivación, dos elementos necesarios en esta
etapa estudiantil. También se aprendió la diferencia entre el cuento y la novela de autor. Se hizo hincapié en la noción del
niño-protagonista, que tiene que favorecer la maduración psicológica en el niño
lector.
Por
último, se trató el análisis de textos de autor. Cuando se regala o
se propone una lectura a un niño, se deben tener presente diversos puntos,
tales como el formato y el contenido, aspectos que pasan desapercibidos cuando
un adulto le ofrece un libro a un niño. Este punto nos ha sido muy útil a lo
largo de la asignatura ya que tuvimos que retomar este análisis en las tareas 3
y 4, cuando tuvimos que hacer una semana cultural o proponer actividades para
el antes, durante y después de la lectura. Y será algo que tendré muy en cuenta
cuando a mis futuros alumnos les ofrezca un libro para leer.
Tras
leer y comprender el tema, se propuso la siguiente actividad: el análisis de un
libro literario concreto y valorar según los criterios adecuados y relacionando
dicho análisis con el momento evolutivo de los lectores. Para poder realizarla,
tomé el libro de Jean Piaget (1983), El
lenguaje y el pensamiento del niño. Estudio sobre la lógica del niño (I),
libro básico que me ha acompañado tanto para esta actividad como para las
posteriores. En este libro, Piaget lleva a cabo el estudio del problema de
mayor dificultad e importancia de la psicología del niño, la representación
espontánea del mundo en el transcurso de las diferentes etapas evolutivas.
Esta actividad fue la que más me
ha costado abordar, no por su dificultad sino por la gran cantidad de aspectos
a tener en cuenta a la hora de seleccionar un libro adecuado para nuestros
alumnos de Educación Primaria.
Respecto al tema 2:
“Textos folclóricos. Selección y adaptación”, se profundizó en los
diferentes tipos de textos folclóricos (en prosa, en verso y dramático), su
definición y cómo se emplean dentro de las aulas. Esta literatura mal
considerada como menor e infantil se resignó durante mucho tiempo a niños y
jóvenes lectores. En las aulas se debe trabajar este tipo de textos como
recurso didáctico puesto que es la herencia de un pueblo.
Como
ya dije anteriormente, el teatro y la poesía deben estar presentes en las
aulas. El teatro folclórico infantil
sirve tanto para entretener como para educar. Con la ayuda de títeres y
marionetas se puede presentar este tipo de textos a nuestros alumnos de una
manera amena, divertida y diferente. La poesía
folclórica tiene un gran valor didáctico: a través del juego, los niños se
familiarizan con las palabras, su sonoridad, las normas de sociabilización,
etc.
En
cambio, los cuentos folclóricos
están mucho más extendidos, gracias a los estudios de Vladimir Propp, erudito
ruso dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos
populares rusos para identificar sus elementos narrativos irreducibles más
simples; además de poseer un
gran interés pedagógico (estimulan la fantasía e imaginación del alumnos, a la
vez de transmitir conocimientos y tradiciones) y psicológico (ayudan a los niños
a conocerse y a explicar el mundo).
Un
punto polémico dentro de esta literatura es el papel de los personajes
femeninos y que se trabajó en la actividad propuesta de adaptar el cuento “Toda-clases-de-pieles”
de los hermanos Grimm. En la mayoría de los cuentos, el protagonista masculino
es el salvador de la mujer para conseguir una vida mejor. Poco a poco, la
protagonista femenina ha tomado un mayor peso demostrando sus capacidades y
eligiendo su propio destino. Para poder realizar dicha actividad, tuvimos
presente los cuadros sobre las características de los cuentos según la edad y
etapa del desarrollo lector, la evolución de los intereses del niño en relación
con la literatura de Francisco Cubells y el desarrollo psicoevolutivo del niño
según Piaget.
En el
siguiente tema 3: “Literatura
española y educación literaria”, se estudió cómo la literatura española
aparece y se trabaja en el currículo de Educación Primaria, durante muchos años
relegada a un segundo plano en esta etapa educativa.
Toda
obra literaria pertenece a un género. El concepto de género literario ha sufrido muchas variaciones históricas desde la
antigüedad hasta nuestros días. Se puede definir como cada una de las distintas
categorías o clases en que se pueden ordenar las obras literarias. En general
se puede aceptar hoy la existencia de tres grandes subgéneros literarios
(lírica, épica y dramática).
El
tema de selección y adaptación de
los libros para niños en edad escolar continúa abierto. De hecho, creo que es
una de las cuestiones que puede generar más dudas en un docente. Dar con la
lectura adecuada para nuestros alumnos y también para cada momento lector es
una elección que va más allá del fallo/acierto. En la selección de lecturas, el
profesor deberá tener en cuenta: las características psicológicas y sociales
del lector; su nivel de lectura y su comprensión lectora; las variables del
contexto donde se establezca la relación libro/lector; y las características
del libro, como vimos en el primer tema.
Otro
punto controvertido son las adaptaciones. El problema es que estas adaptaciones conllevan siempre grandes
transformaciones y simplificaciones de los textos originales. Éstas permiten
que los jóvenes accedan a los títulos universales y puedan interpretarlos y
captar las metáforas, el simbolismo de los personajes y los principales temas
que se abordan en ellos.
Por
todo ello, se debe proponer una serie de actividades
lúdico-didácticas para leer y trabajar textos y fragmentos de la literatura
clásica española. Entre las más destacadas y que a los alumnos más les gusta por
salir de la rutina diaria se encuentran: un proyecto de aprendizaje puntual (permite la construcción de un aprendizaje significativo
e integrador, a partir de actividades didácticas globalizantes, que facilitan
el desarrollo de la creatividad, el trabajo en equipo...); WebQuest
(actividades estructuradas y guiadas que evitan estos obstáculos proporcionando
a los alumnos una tarea bien definida, así como los recursos y las consignas
que les permiten realizarlas); números monográficos de periódicos escolares
(textos de carácter expositivo que tienen por objeto demostrar los
conocimientos que se poseen acerca de un tema concreto); y las jornadas
culturales (interesante contribución a la mejora de la cohesión y convivencia y
entre los estamentos que conforman nuestra comunidad escolar).
Para
interiorizar todos estos nuevos conceptos, en pequeño grupo trabajamos en una
Semana Cultural. En mi caso, sobre Juan Ramón Jiménez. En esta tarea debía
ponderar la motivación en el aprendizaje a partir de actividades que estimulasen
la curiosidad y la búsqueda de información en los estudiantes. Además, debíamos
tener en cuenta que el maestro tendría que trabajar con antelación las
diferentes páginas Web y libros que proporcionaría a los alumnos para realizar
la búsqueda de información para contestar las diferentes actividades,
guiándolos en todo momento.
Respecto
al tema 4: “Lectura literaria y
animación lectora”, se aprendió cómo formar a los alumnos en
lectores competentes, pues la lectura contribuye de una manera decisiva a su
desarrollo individual. Para conseguirlo, se debe proponer una serie de actividades
para antes de leer, durante la lectura y para después de leer. Las actividades
propuestas están orientadas a despertar sus intereses y a guiarles
progresivamente en la lectura autónoma como fuente de placer. Por ello, se debe
desarrollar y trabajar con los alumnos el gusto por la lectura.
Todos los recursos propuestos son fáciles de utilizar
en el aula y tienen en cuenta el poco tiempo del que se dispone y los escasos
medios materiales y humanos con los que se puede contar. Estas técnicas de
animación a la lectura resultan útiles y prácticas, permitiéndonos alcanzar
unos resultados bastante buenos cuando se empiezan a aplicar en los primeros
niveles educativos y tienen una continuación a lo largo de toda la Enseñanza
Primaria.
Las actividades
para antes de leer son aparentemente las verdaderas animaciones puesto que
se realizan de manera previa a la lectura del libro. Es conveniente empezar por
este tipo de animaciones que invita a los niños a la lectura. Para ello, se
podrán realizar carteles, ir a la biblioteca y hacer uso del préstamo de
libros, jugar con la portada, con la contraportada, con el título, conocer al
autor y al ilustrador, etc.
Las actividades
durante la lectura tienen como objetivo dar la oportunidad a los alumnos de
poner en común cómo le parece que está transcurriendo la historia. Estas
actividades son un seguimiento de la lectura, de lo que llevamos leído del
libro, cada cual expone si le está gustando, si está cumpliendo sus
expectativas, cómo se imagina futuras acciones de los personajes y como se verá
reflejado en la historia.
Las actividades
para después de leer un libro concreto resultan muy útiles para mostrar de
forma lúdica los distintos aspectos de un libro (personajes, situaciones,
lugares, tiempo), qué les ha parecido, qué ideas sacan del texto, etc.
Así, pues, se puede extraer
diferentes conclusiones sobre la animación
lectora como, por ejemplo: debe ser activa (el niño escucha, lee, juega,
observa, se mueve...); además de ser voluntaria (el niño debe querer participar
y no deben convertirse en una actividad más de clase); y, por último, debe ser
participativa (el niño debe ser siempre el protagonista).
Para este bloque, se tuvo que
elegir un libro y realizar una propuesta de animación lectora. Para ello,
tuvimos que emplear los conceptos estudiados en el tema 1 sobre literatura y realizar
una adecuada selección del libro visto en el tema 3, con que pudimos comprobar
como la teoría de la asignatura está relacionada y no son temas independientes.
Por último, en el tema 5: “Creación literaria”, se
destacó la importancia del
placer de la escritura como expresión y comunicación, canalizando así la
creatividad de los estudiantes, para perder el miedo a la hoja en blanco. Pero
para que los niños sean creadores, el maestro será siempre su modelo a seguir,
su referente: él les mostrará diferentes textos que ellos deberán imitar. Debemos
crear un ambiente cálido y acogedor en el que los alumnos se sientan seguros y propiciar
así su participación activa, exponiendo sus ideas y comentarios. Las propuestas de creación están
dirigidas desde el punto de vista lúdico, ya que así se pretende presentar los
diferentes tipos de textos: narrativos, poéticos y dramáticos.
El tema comienza con una introducción a aspectos básicos de
la creación literaria a partir de las características de los tres grandes géneros literarios: la narrativa, la
poesía y la dramática. Estos tres géneros ya lo estudiamos en el tema 3, cuando
se abordó la literatura española.
En el primero, la prosa, comprobamos que narrar es mucho
más que “juntar palabras”: es dibujar el mundo con palabras. Se potencia
aspectos tan distintos como la originalidad, la expresión oral y escrita, el
vocabulario, la narración o la descripción…
Con el segundo género, la poesía, se
intenta estimular la sensibilidad poética y fomentar la creatividad literaria
de los estudiantes, a partir del lenguaje poético y sus posibilidades
expresivas. Es la nave en la que viaja el sentimiento, el vehículo de la
creación poética.
El
último género visto, el drama, el gran olvidado en las
escuelas, se presenta a los niños a modo de juego. Con él, desarrollan
actividades no solo literarias, sino también de relajación y respiración, de
psicomotricidad, de expresión corporal, vocalización o improvisación.
Pude
deducir que escribir para niños es algo tan serio como escribir para adultos.
Implica el mismo compromiso y la misma carga emocional. Plantea los mismos obstáculos y dificultades. Y todo esto se les debe inculcar a los alumnos, sin olvidar los tres grandes elementos que siempre deben estar presentes en el proceso de creación: la originalidad, la imaginación y la creatividad.
Implica el mismo compromiso y la misma carga emocional. Plantea los mismos obstáculos y dificultades. Y todo esto se les debe inculcar a los alumnos, sin olvidar los tres grandes elementos que siempre deben estar presentes en el proceso de creación: la originalidad, la imaginación y la creatividad.
La
última actividad que se propuso fue descubrir estrategias y
técnicas para la creación de textos de diferente tipo y convertir un texto en
un libro para la biblioteca de aula. Vivimos, en primera persona, el miedo a la
página en blanco que muchos escritures padecen. Teniendo presente todo lo
aprendido en la asignatura, pusimos a volar nuestra imaginación realizando
textos originales y divertidos, al gusto de nuestros futuros alumnos.
Tengo
que hacer una mención especial a las valoraciones tanto de mis compañeros como
de la profesora sobre mis actividades. Todos reconocieron mi esfuerzo y
trabajo, transmitiendo su opinión con
respeto y aprecio. Además, me plantearon posibles soluciones para
mejorar. No se centraron solo en los errores,
sino en aquellas circunstancias que podía perfeccionar. En general, creo que
realicé unas actividades correctas pero, tanto mis compañeros como la
profesora, me advirtieron de algunos fallos cometidos que tuve que subsanar.
Por ejemplo, en la actividad del bloque II, dejé el tema del incesto como parte
del argumento del cuento. La profesora me comentó que esto era un grave error,
pues es un tema poco natural y algunos niños pueden extrapolarlo a sus vidas,
dando lugar a situaciones desagradables. En mi reelaboración lo sustituí por un
matrimonio de conveniencia, hecho que provoca la huida de la princesa porque no
quería casarse por obligación. Asimismo, se me informó de que mi protagonista
era muy pasiva. Y, como vimos en la teoría, las protagonistas femeninas han ido
cambiando sus roles para ser un modelo más activo, no simples “damiselas”. Este
aspecto también lo corregí, haciendo que mi protagonista se convierta en una
gran chef cuya ilusión es abrir una pastelería y poder vivir de ello. Además,
en la actividad del bloque IV, cometí el error de usar como sinónimos los
conceptos de “redacción” y “descripción”. A partir de ahora, tendré mucho más
cuidado al emplear los términos correctos, ya que así mis futuros alumnos
sabrán en todo momento qué es lo que se les pide.
Para finalizar, puedo
decir que esta asignatura me ha generado y transmitido conocimientos
especializados en el ámbito de la Literatura Española, respaldados en líneas
teóricas actualizadas. Asimismo, me ha instruido en el conocimiento de los
recursos y métodos que podré llevar a cabo con mis futuros alumnos. Pero lo más
importante que he aprendido es que nuestros estudiantes son los verdaderos
protagonistas dentro de las aulas y que el maestro no es un mero transmisor de
conocimientos sino un facilitador y guía para ellos. Tal y como dijo George Bernard Shaw, escritor irlandés,
ganador del Premio Nobel de literatura en 1925, «yo no soy un maestro: solo un
compañero de viaje al cual has preguntado el camino. Yo te señalé más allá, más
allá de mí y de ti mismo».
Perfecto. Ha sigo un gustazo leerte, tanto en tu blog como en los comentarios a tus compañeros. Cuídate y ánimo.
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