La asignatura
Didáctica de la Lengua Española me ha mostrado no solo a enseñar lengua a mis
futuros alumnos, sino además a construir un conocimiento sobre su enseñanza y
aprendizaje. El verdadero protagonista dentro de las aulas es el estudiante y
todos los procesos de aprendizaje deben acomodarse a las capacidades de éste.
Como docentes, debemos potenciar las conexiones entre pensamiento, contextos
reales y uso del lenguaje.
El saber teórico
se origina en el análisis de la práctica, es decir, es una relación intrínseca.
Como veremos en el presente artículo, durante años, los profesores han enseñado
de forma memorística, sin tener en cuenta los intereses, gustos y necesidades
de los niños. A esto hay que sumarle, ejercicios poco motivadores y aburridos. Por
suerte, poco a poco, esta situación ha ido cambiando para mejorar la
interiorización de los diferentes contenidos gracias a las innovaciones, a las
nuevas tecnologías, a recursos lúdicos y atrayentes, etc., que facilitan la
labor del docente.
Personalmente,
de los cinco temas de la asignatura, el tema dedicado a la escritura ha sido el
más complejo de entender y de llevarlo a la práctica. Sabía que había varios
elementos que favorecen la escritura. A medida que iba leyendo el tema, observé
los diferentes métodos que se emplean para este fin. Mi conocimiento previo se
limitaba a recordar cómo yo lo había aprendido: primero, copiaba letras, luego
sílabas, palabras hasta llegar a realizar oraciones sencillas. Ahora soy
consciente de la diversa metodología que se puede usar, todo dependiendo del
niño. Del resto de temas, en general, tenía bastantes conocimientos previos,
sobre todo en lo que concierne a definiciones. Sabía de qué trataban de manera
global, lo que me faltaba era las propuestas didácticas para llevarlas a cabo.
También, durante
el curso, hemos podido observar como los bloques de contenidos están
relacionados entre ellos, es decir, no son unidades estanco. Por ejemplo, las
faltas de ortografía (tema 4) suelen asociarse, además de al desconocimiento de
la norma, a falta de atención (tema 2), a no revisar lo escrito (tema 3: es una
mala costumbre de los alumnos terminar un ejercicio y entregarlo sin
repasarlo), a falta de vocabulario (tema 5: la falta de un léxico amplio hace
que no puedan sustituir la palabra que no saben cómo se escribe por otra con
igual significado) y a hábitos de escritura que se pueden considerar
“perezosos” (tema 3: no molestarse en buscar la palabra “dudosa” en el
diccionario).
El tema 1 estuvo
dedicado al Lenguaje, lengua y
comunicación oral. Así, pues, tuvimos que aprender la diferencia entre
estos tres conceptos muy relacionados entre sí y que muchos de nosotros, a
veces, podemos llegar a confundir. Tras leer e interiorizar el tema, entiendo
por lenguaje el conjunto de sonidos articulados con que el ser
humano manifiesta lo que piensa o siente; por su parte, la lengua es el sistema
de comunicación verbal, cuyos hablantes reconocen modelos de buena expresión;
y, por último, la competencia comunicativa es la capacidad de una
persona para comportarse de manera eficaz y adecuada en una determinada
comunidad de habla.
Todo esto nos
lleva a meditar cómo se puede evaluar la expresión y comprensión oral cuando
trabajamos en el aula. Antiguamente, no se realizaban actividades que favorecieran
los diálogos ni los coloquios. Lo que nos interesa como docentes no es
únicamente que los alumnos hablen en clase sino que mejoren considerablemente
su manera de hablar, su manera de escuchar y que diversifiquen sus usos
lingüísticos mediantes temas motivadores y adecuados al momento evolutivo de
los estudiantes. Nuestro principal objetivo es que todos los alumnos expresen
sus ideas y puedan argumentarlas, mientras sus compañeros escuchan en silencio
y respetan las diferentes opiniones.
En la tarea 1 dedicada a este bloque, tuvimos que plantear
una actividad oral para realizar un diálogo entre todos los alumnos, teniendo
en cuenta a un niño con una actitud disruptiva y un niño tímido que no
participaba en clase, dos casos muy normales que nos encontramos en nuestras
aulas a diario. Para ello, debimos preparar unas preguntas de andamiaje para
animar la continuidad del diálogo en caso de que se estancase la comunicación.
Además, aprendí que la palabra discente está obsoleta, ya que se empleaba antiguamente
para hacer ver que los niños son ignorantes y, como sabemos en la actualidad,
los niños saben muchísimas cosas y en absoluto son “discentes”.
Respecto al tema
2, Comunicación escrita: la lectura,
aprendimos que la
lectura tiene una gran importancia en el proceso de desarrollo y maduración de
los escolares pues, gracias a ella, podemos conseguir muy diversos y
beneficiosos objetivos como, por ejemplo, ayudar al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje;
mejorar la expresión oral y escrita y hacer el lenguaje más fluido; aumentar el
vocabulario y mejorar la ortografía; aumentar el bagaje cultural de nuestros
alumnos, etc. En resumen, un proceso correcto de lectura condiciona en gran
medida el éxito del aprendizaje.
Además, la comprensión lectora es fundamental en estas edades. Cuando
nosotros íbamos al colegio, los maestros únicamente nos ordenaban leer en voz
alta, sin comprender lo que estábamos leyendo. No se entendían los textos, por
lo que muchos niños no sintieron el gusto por la lectura. En cambio, hoy en día, los docentes están pendientes
de sus alumnos, de que comprendan lo que están leyendo, en ayudarles en caso de
tener alguna duda. Así, con este nuevo enfoque, el niño sentirá el placer de la
lectura porque comprende lo que lee.
Y para
poner todos estos conceptos en práctica, realizamos la tarea número 2, donde
elegimos un texto para
trabajar todos los aspectos de la competencia lectora. Tuvimos que elaborar una
serie de ejercicios, tanto orales como escritos, que cubrieran todos los
aspectos de la lectura. Debimos de tener en cuenta que la comunicación escrita
favorece también la adquisición del lenguaje oral, por lo que una complementa a
la otra. Hubo que realizar diferentes actividades teniendo en cuenta la
memoria, la comprensión y las interferencias. La conclusión que saqué de dicho
ejercicio fue que hay que preparar previamente un texto para conocer el
argumento, planificar los diferentes objetivos que queremos alcanzar con
nuestros alumnos, adaptar el vocabulario (si fuera necesario), facilitar la
conexión con los conocimientos previos de los estudiantes, etc. También,
extraje que una de las cuestiones más importantes de la evaluación es la
corrección grupal, ya que al compartir las estrategias utilizadas para realizar
las actividades, favorecemos a los niños que no las tienen o no usan las
adecuadas, mejorando así sus procesos de aprendizaje.
En cuanto al tema 3, Comunicación escrita: la escritura, ha sido personalmente el más
complicado de entender y asimilar, pues es el que menos información y conocimientos
previos tenía de todo el temario. Fue muy importante saber qué se entiende por
escritura (un sistema de signos utilizado para escribir), por grafomotricidad (movimiento gráfico realizado con la mano para
escribir, teniendo como base la motricidad fina), y qué es caligrafía
(arte de escribir utilizando
bellos signos para la formación de las letras y palabras). Asimismo, vimos
los diferentes métodos para el aprendizaje de la escritura: desde los métodos
que desarrollan el sistema grafomotriz hasta los que buscan la funcionalidad y
el proceso para mejorar la situación comunicativa.
Como ya he ido desarrollando a lo largo de este
artículo, en tiempos pasados el maestro desarrollaba la comunicación escrita
mediante actividades mecánicas, realizando resúmenes y/o redacciones. De esta
forma, los alumnos solo escribían sobre un tema pero sin saber que era
específicamente lo que se les pedía. Al devolvernos nuestras redacciones, solo
observábamos cómo el profesor nos había corregido las faltas de ortografía y
poco más. Por suerte, ahora eso ha cambiado. Ahora, los maestros saben lo que
quieren transmitir y lo solicitan de la forma más adecuada para poder llevarlo
a cabo. Ahora, se evalúa teniendo en cuenta muchos más aspectos, no solo la
ortografía, tales como el vocabulario, la coherencia y la organización, el
contenido, la presentación, etc.
La actividad 3, como ya he dicho anteriormente, me costó muchísimo trabajo poder
realizarla porque no sabía cómo afrontarla, pues consistía en diseñar planes de
trabajo para que los niños con retraso escritor de tres cursos diferentes
mejoraran su competencia caligráfica. Todas las observaciones que me hicieron
mis compañeros y la de la profesora me hicieron reflexionar y afrontar la
actividad desde otro punto de vista, modificando y ampliando determinados
aspectos. Comprendí que era mejor dedicar poco tiempo (5-10 minutos) todos los
días que practicar menos veces pero más tiempo; hay que tener en cuenta el tipo
de fuente y el tipo de papel que se utiliza; cómo se motiva a estos niños con
problemas de caligrafía, etc.
En relación al tema 4, el sistema de la lengua: ortografía y semántica, comprendimos que
estos dos aspectos están íntimamente relacionados con la expresión y la
comprensión. Así, las ideas claves que sustraemos de este bloque fueron que la
ortografía es el conjunto de normas que
regulan la escritura de una lengua y
que la mayoría de los niños tienen algunos problemas a la hora de asimilarlas
(como, por ejemplo, en algunas grafías o en la ortografía de la frase); y la
semántica es el estudio del significado de las palabras, el cual es un proceso
continuo y simultáneo. Es muy normal observar como algunos estudiantes no aplican de
forma adecuada lo que se ve en las clases de lengua castellana y, por regla
general, es muy común ver un muy bajo nivel ortográfico y semántico.
Como en los
anteriores temas, hemos visto cómo han evolucionado los recursos materiales y
didácticos para la interiorización tanto de la ortografía como de la semántica,
pasando de lo más convencional (empleados por los libros de texto durante
décadas) a ejercicios lúdico-didácticos y al empleo de las nuevas tecnologías.
En la tarea
práctica propuesta, tuvimos en cuenta el bloque 4 del Currículo “Conocimiento
de la lengua”, donde integramos los contenidos relacionados con la reflexión
lingüística. Para ello, propusimos dos actividades de ortografía y otras dos
actividades para la interiorización de la semántica, teniendo presente la
preparación previa, la puesta en práctica y la evaluación de los ejercicios. Mi
conclusión fue que la ortografía tiene una gran importancia a lo largo de
nuestras vidas porque si no escribimos correctamente, podemos cambiar su significado,
originando un gran error. Lo mismo ocurre con la semántica: la forma más simple
y directa de desarrollar el lenguaje es facilitar las oportunidades para que el
niño hable y hable sin trabas, y así poder ampliar su léxico de manera
progresiva.
El último tema
dedicado al sistema de la lengua:
morfología y sintaxis, nos ha hecho reflexionar sobre las muchas y diversas
maneras que los maestros tenemos para poder enseñarlas (es decir, los componentes
de la oración, la formación de frases y oraciones, etc.). Las ideas principales
del bloque son: la gramática estudia los elementos de una lengua
y sus combinaciones (morfología y sintaxis); la morfología es la parte
de la gramática que se ocupa a la estructura de las palabras (clases de
sustantivos, adjetivos, adverbios, verbos, etc.); la sintaxis es la parte de la
gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar
las oraciones y expresar conceptos (relación sujeto-predicado, artículo-sustantivo,
etc.); y la oración, que es una palabra o conjunto de palabras con que se
expresa un sentido gramatical completo.
Durante años, se
ha obligado a los estudiantes a aprender de memoria definiciones y a realizar
ejercicios monótonos, pesados y tediosos para interiorizar esta parte de la
lengua. Los docentes han encontrado en los avances
tecnológicos una gran herramienta de apoyo para las actividades que deben
realizar sus alumnos; además de realizar cambios importantes a la hora de
impartir las clases y de hacer trabajar a los alumnos. Pero también se debe
potenciar la expresión oral, de manera que los niños puedan poner en práctica
todo lo aprendido en la clase de Lengua a situaciones y contextos reales.
La última actividad propuesta fue seleccionar
adecuadamente espacios web que ofrecen actividades on-line sobre los
conocimientos morfosintácticos. Aunque a priori puede resultar una tarea
relativamente fácil, a la hora de elegir las páginas web se complica, ya que se
debe tener unas premisas para poder elegir de manera segura y adecuada para
trabajar con nuestros estudiantes los diferentes objetivos de este bloque como,
por ejemplo: qué pueden aportar al desarrollo lingüístico del niño, para qué
edad es recomendable, si ofrecen antes teoría o solo actividades de refuerzo,
si captan la atención de los estudiantes por su diseño e innovación, etc.
Tengo que hacer una mención especial a las
valoraciones tanto de mis compañeros como de la profesora sobre mis
actividades. Todos
reconocieron mi esfuerzo y trabajo, transmitiendo su opinión con
respeto y aprecio.
Además, me plantearon numerosas aportaciones para poder mejorar y perfeccionar
mis ejercicios. Para mí, sus contribuciones fueron sumamente
importantes, pues me mostraban otros puntos de vista que yo no había
contemplado y resultaban bastante enriquecedores. En general, y como he ido
comentando en cada tema, creo que he realizado correctamente mis actividades
(algunas mejor que otras). Desde un principio mi intención fue superarme, ir
aprendiendo e ir mejorando con el paso del tiempo.
No me gustaría terminar mi artículo sin dedicarle
unas palabras a una página Web que me gustaría recomendar por la calidad y por
los diversos recursos que nos ofrece. Se llama Orientación Andújar (http://www.orientacionandujar.es/).
En ella, se puede encontrar recursos y materiales accesibles y gratuitos de muy
diferentes temas tales como la grafomoticidad, la competencia lingüística,
fichas de lectoescritura o fichas para mejorar la atención, etc. Es una
excelente página para todos aquellos que trabajan o trabajarán con niños y así poder
mejorar un poquito más la educación.
Para
acabar, puedo decir que esta asignatura me ha enseñado a cómo utilizar la
lengua por escrito y oralmente con los alumnos como instrumento de aprendizaje
y planificación de actividades, diálogos, coloquios, etc.; a emplear la lectura
como fuente de placer, de información y de aprendizaje; a seleccionar y usar
páginas web para amenizar mis clases e interiorizar conceptos de manera amena;
y, sobre todo, y como dije al principio, a comprender y valorar que los alumnos
son los verdaderos protagonistas y que el profesor no es un mero
transmisor de conocimientos sino alguien que acompaña y guía al alumno en su
proceso de enseñanza-aprendizaje.
Excelente, Francisco. Admiro, además que hayas realizado esta asignatura a pesar de que no era necesario. Creo que has realizado un fantástico trabajo durante tod el curso.
ResponderEliminarPD_ Revisaré las siguientes actividades a partir del día 6.